El Club del Fracaso


Capítulo 1
Primera parte
Por Andrés Ceballos

TODO COMIENZA DE ALGÚN MODO


Son tres sentados en el mismo bar, uno de ellos, Carlos lee el diario, tiene 25 años y se recibió de economista, su carrera la estudió sentado en su cuarto entre cigarrillo y mate, jamás faltó a clases y nunca tuvo que rendir mas de una vez una materia, admiración de sus compañeros de estudio, pero de notas promedio, un buen tipo. Carlos ingreso a la facultad de ciencias económicas por su padre, el cual era contador de una fabrica de alambres en la misma provincia y pudo enseñarle a su hijo mayor el gusto por los números, en tercer año Carlos tuvo una relación con una docente de la facultad de filosofía algunos años mayor que él, la cual enseñaba la materia de sociología general y le transmitió conocimientos los cuales despertaron en Carlos el deseo de aplicar la economía en un mundo más igual para todos, la relación de Carlos con la profesora no duro mucho, el joven tenia muchas ganas de aprender economía y tener experiencia de vida con una mujer mayor, pero sabia que no llegaría a mas de eso, así fue que sus últimos dos años de carrera los puso al servicio de un conocimiento más amplio y en búsqueda de aplicar una economía más justa para todos.

Carlos lee el diario y busca su primer trabajo.

En otra silla está sentado otro joven de 26 años, Santiago, él se define como un “laburante”, trabaja en la administración de un comercio local, estudio en la escuela de comercio y jamás se interesó por la universidad, la familia de santiago es gente que solo piensa en el bienestar emocional de sus miembros y repiten con orgullo una frase heredada de los abuelos, “puedes ser lo que quieras, pero siempre se buena persona”, así fue que cuando Santiago decidió trabajar, la familia entera le dio su apoyo y lo ayudaron a conseguir su primer y único empleo que tiene hasta ahora.

Santiago es un tipo tranquilo, acostumbrado a la rutina y a llevar con mucha habilidad el estado de cuentas bancarias del comercio en el que trabaja, su principal talento es la liquidación de sueldos y la prolijidad con la que arma los cheques para los proveedores, su único y principal enemigo es el contador de la empresa, un típico profesional que lo único que busca es tratar de hacer que el joven se equivoque para exponerlo ante el dueño y así tratar de que lo despidan, Santiago a pesar de sus años en el negocio tiene sus temores, propios de la edad los cuales lo acechan todo el tiempo y le generan inseguridad en su día a día laboral. Tiene novia, no la nombra mucho ya que él no sabe muy bien como seguirá la relación, lo único que tiene claro es que ella posee grandes dotes sexuales y por ahora es una gran compañera.

Santiago manda un mensaje de texto por el celular a su novia, esta que arde.

En otra silla está el tercer joven, Ramiro, para todos “rami”, 29 años, sin novia pero con ganas de conocer a alguien, nunca se sabe en que anda, cambia de trabajo todo el tiempo, “rami” en una época vendía enciclopedias, la “época le duro dos semanas” y dejó las enciclopedias, se puso a vender huevos con un amigo, eso duró poco por que nunca hizo una segunda compra de huevos y se reventó la “guita” en el boliche, luego se puso un drugstore en el centro con un dinero que le consiguió un tío, vendía bárbaro hasta que se dio cuenta que a la AFIP hay que pagarle algo debes en cuando, el drugstore duró hasta que se enteró que la infracción para levantar la faja costaba ciento dieciséis mil pesos y lo tuvo que vender para pagar la multa. Como buen salidor, “rami” es hábil para encarar mujeres, entrador el pibe, razón por la que no esta de novio, inteligente, pero con esa inteligencia urbana, esa que se aprende en la calle, estudió hasta tercer año de abogacía, después hizo un año de arte y un curso de ventas en una empresa de seguros en la cual nunca se presentó al segundo día de trabajo. La familia de “rami” es muy estricta, padre medico, madre abogada y dos hermanas arquitectas mayores que él, “rami” es el menor, para su padre esta buscando su camino para su madre el nene de casa, para sus hermanas un vago que jamás va a sentar cabeza. “rami” conoce Europa, Estados Unidos, México, Brasil y hace un año se fue con una tía a Japón.

Está sentado y mira por el vidrio del bar, piensa y observa como la ciudad fluye.

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