El Club del Fracaso

Por Andrés Ceballos

Capitulo 1 - Segunda Parte

Todo comienza de algún modo


... 

-y flaco, ¿nada?, ¿No salió nada en el diario?-dijo Santiago
Carlos levanta la vista lo mira mueve la cabeza se toca el mentón
-hay algunas cosas interesantes, pero nada que me llame la atención como para presentarme.
-pero, ¿qué estás buscando?, mira que los puestos de gerente se los dan a tipos con experiencia no a un recién recibido.
-yo estoy buscando un trabajo no un puesto
-profundo lo tuyo che, muy filosófico tu enfoque, no te preocupes que en cualquier caso te tienen que garpar un sueldo, la única diferencia es que en un trabajo te van a pagar lo que ellos consideren que vos costas y un puesto tiene un precio definido- interrumpe Santiago
-vos sos de ponerle valor económico a todo?- Responde Carlos
Ramiro lo mira, piensa y contesta de modo muy seguro -Si
-creo que tenés que pensar bien lo que buscas, no es lo mismo entrar a un banco que a un comercio-sigue Santiago
-¿un banco?, ¿yo? No!, Imposible!, con mis ideas de igualdad económica ni siquiera llego al mostrador
-bueno man! Algo vas a tener que hacer
-¿y en el estado?, mira que la onda ahora es ayuda social, planes y eso, ahí andarías bien vos-Ramiro propone
-no se la verdad es que el estado no es tan igualitario como lo dicen los diarios y si no que el gobernador valla de laburar en “Bondi” y que no tenga tantos autos y cosas
-vos estas en pedo!, El mundo no es como vos querés que sea, ¿que carajo te enseñaron en esa universidad?- a los gritos Ramiro
-vas a tener que pensar bien que querés hacer pibe-Santiago sentencia

Carlos cuando cumplió los siete años su papá le regalo un juego que se llamaba El Estanciero, juego el cual lo tenia guardado en su placard y en el cual él se destacaba, para él, jugar a El Estanciero era un arte, ganaba con una habilidad única, pero era solo un juego. Como todo chico tenia sueños y suyo era poder llegar algún día a ser como su papá al que admiraba muchísimo. Él jamás pudo separar esa fuerte imagen paterna de su cabeza, jamás pensó en el como seria el día que sea grande, solo quería ser como su padre, el gran problema que su padre no tenia las mismas ideas que él, ya que era un ferviente admirador de las políticas capitalistas y un habilidoso con las finanzas, su mayor aporte de valor en el trabajo consistía en generar ganancias de los saldos que los bancos descuidaban, para muchos era un artista de las finanzas. Carlos jamás pudo entender ese juego de números entre tiempos y valores.
Deja el diario, mira por el vidrio del bar y observa como la ciudad fluye.

Santiago es un amante de las mañanas de frio en su ciudad, es un heredero de culturas, durante cinco años a la salida de su trabajo se sentaba a tomar café en el mismo bar que lo hacia su abuelo, su padre y sus tíos, lee el grafico todas las semanas, sabe de pesca, fuma dos cigarrillos por día y come las mismas comidas como lo hacía su padre y su abuelo, los domingos se levanta temprano aunque se haya acostado tarde y prende la radio para seguir el futbol, enciende el fuego para el asado, lee el diario y toma café, si llueve va a comprar el pan a la panadería como su abuelo y su padre lo hacían, para él los políticos son todos ladrones, las mujeres son todas putas menos su abuela, su madre y su futura esposa, el mejor país es Italia y el auto debe ser Ford si fuese Falcón mejor, pero ya no se fabrica.
Santiago paga la cuota de un Ford Fiesta hace tres años y todos los meses se sienta a esperar al cartero a ver si salio sorteado de lo contrario sigue pagando la cuota y espera que algún día se lo entreguen. Tiene un anhelo, dentro de su rutina chata y estructurada, sueña con viajar por el mundo, para sorpresa de muchos este joven fantasea con ser un gran ejecutivo de negocios. Una persona que no tenga privaciones y que acceda a lo mejor de lo mejor, sostiene que para llegar a lograrlo solo tiene que buscarlo; puede parecer raro pensar en alguien que es tan estructurado y que busca la seguridad absoluta sueñe con tal riesgoso como ese, o ¿no?, bueno este chico tiene algo más que una rutina, tiene un sueño.

Ramiro, un tipo desordenado, inconstante, sin demasiados proyectos y cómodo a la vista de los demás, todo le viene bien, jamás con un mal día, un tipo lleno de vida y optimismo. No se aferra a nada, él solo quiere vivir el día a día, esta acostumbrado a tener los bolsillos vacios y el auto en la puerta de casa con el tanque lleno. De chico fue un gran deportista, todo lo que jugó hasta los dieciocho años lo ganó, futbol llegó a estar en la selección juvenil y dejó por que se canso, rugby, selección provincial, se canso, golf, muy “cheto”, pero nueve de hándicap, no come, devora y esta siempre igual, cualquiera que lo vea pensaría que es un cabeza fresca, si le preguntan cuanto es dos mas dos el podría llegar a contestar nueve. Este joven también tiene un sueño y él no lo sabe, el gran problema es que para descubrirlo solo tiene que dormir y soñar, de otro modo, nunca se va a dar cuenta de cual es.

Carlos, Santiago y Ramiro miran por el vidrio del bar como la ciudad fluye y se consume, ninguno de los tres se siente lleno, saben que tienen un gran vacío y no saben como llenarlo, apoyan los codos sobre la mesa sosteniendo sus cabezas y piensan por donde empezar, suspiran y el tiempo pasa.

Los protagonistas, son personas simples, hombres que están empezando a vivir, se encuentran en la etapa clave de sus vidas están abandonando la etapa de jóvenes para convertirse en adultos, a partir de ahora sus emociones serán distintas, serán mas analizadas la risa será mas actuada, las preguntas serán mas pensadas, los amigos serán relaciones, todo no será suficiente, el mundo no será tan redondo, los mayores serán sabios, los niños serán inocentes, el vino será agua, el saber será obligación, la política será discusión, el deporte será evasión, la mujer que amen será cable a tierra, el futuro serán los hijos; podríamos seguir enumerando presentes que cambian su imagen a futuro, en realidad mas que cambiar de imagen cambian de realidad son presentes que pasaran a ser las nuevas realidades de estos hombres.


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